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Domingo por la mañana, café en mano.

Esta semana he visto a un tipo brillante firmando su propia condena.

365 días más tragando con un trabajo que le amarga la vida.

Y no es por falta de talento ni ganas.

Te lo aseguro.

Es porque mañana lunes tiene que volver a fichar a las 8:00 AM para seguir haciendo rico a su jefe.

Mañana arranca la famosa «depresión post-vacacional».

Tengo una mala noticia: no es una enfermedad médica.

Es tu cerebro avisándote de que no vas hacia donde quieres.

La angustia de la misma rutina.
De aguantar a compañeros o jefes que no soportas.
De saber que, por mucho que te dejes la piel este año, tu sueldo no se va a duplicar.
De tener que pedir permiso hasta para ver a un familiar enfermo.

Te das cuenta de que no eres dueño de tu tiempo.

Ni de tu futuro.

Yo pasé por ahí

Dejé de ser funcionario porque me negaba a vivir 40 años así.

Construir algo propio es la única salida.

Y ahora estoy de nuevo en fase de expansión.

Busco ampliar mi equipo, pero no busco a cualquiera.

Busco a perfiles inconformistas que estén hartos de cumplir horarios para que otro se compre un coche nuevo.

Gente que quiera aprender, formarse profesionalmente y ser dueña de su agenda y de sus ingresos, trabajando mano a mano conmigo.

Si mañana vas a cruzar la puerta de tu oficina pensando en cómo huir de ahí,

responde a este correo con la palabra:

EQUIPO

Y hablamos para ver si tienes la visión que estoy buscando.

Normaliza la riqueza. Lo jodido no es alcanzarla, es seguir sin ella.

PD: A un adulto le cuesta cambiar de vida porque le aterra quedarse a cero. A un niño se le puede evitar ese miedo desde hoy. Si tienes hijos menores de 10 años, respóndeme con la palabra Leo y vemos cómo blindar su línea de salida.

¿Te ha gustado? Reenvíaselo a ese amigo al que mañana le va a costar levantarse para ir a trabajar.

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